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Marcas

Marca internacional vía OMPI: cómo funciona el Sistema de Madrid

Registro de marca internacional: globo terráqueo y certificados sobre escritorio de agencia de propiedad industrial

Respuesta corta: el Sistema de Madrid, administrado por la OMPI, permite proteger tu marca en más de 130 países con una sola solicitud, en un solo idioma y con un solo juego de tasas (en francos suizos). Necesitas una marca base española o de la UE, y cada país designado examina la marca según su propia ley en un plazo de 12-18 meses. Ojo con la dependencia de 5 años: si la marca base cae, el registro internacional cae con ella. Te lo contamos todo, incluido cuándo NO conviene esta vía.

Qué es el Sistema de Madrid

El Sistema de Madrid es el tratado internacional que centraliza el registro de marcas en el extranjero. Lo administra la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, con sede en Ginebra) y agrupa a más de 130 miembros, incluidos la Unión Europea como bloque, Estados Unidos, China, Reino Unido, Japón, México y buena parte de los mercados relevantes para la empresa española.

Su propuesta de valor es la simplificación radical: una solicitud, un idioma, una moneda. En lugar de contratar agentes en cada país, presentar formularios distintos y pagar en monedas diferentes, presentas un único expediente internacional y designas los países donde quieres protección. La gestión posterior (renovaciones, cambios de titular, ampliaciones) también se hace de forma centralizada ante la OMPI.

El requisito clave: la marca base

No se puede acudir a la OMPI directamente desde cero. El sistema exige una marca base: una solicitud o un registro de marca ante la OEPM (España) o ante la EUIPO (marca de la Unión Europea) del mismo titular. La marca internacional debe ser un espejo de esa base: mismo signo exactamente y productos/servicios iguales o contenidos en los de la base.

La solicitud internacional se presenta a través de la oficina de origen (OEPM o EUIPO), que certifica la correspondencia con la base y la transmite a la OMPI. Esa dependencia inicial tiene consecuencias importantes que veremos en el apartado del ataque central — y convierte la solidez de la marca base en la primera decisión estratégica: sobre si conviene base española o europea, te puede interesar nuestra comparativa marca nacional vs marca europea.

El proceso paso a paso

  1. Verificación de la marca base y búsqueda de antecedentes en los países de destino. Presentar sin buscar es repetir a escala internacional el error clásico del registro nacional.
  2. Selección de países. Se designan los miembros donde se quiere protección. Cada designación suma tasa, así que la lista debe responder al plan de negocio real (mercados actuales + expansión a 3-5 años), no al mapa mundi.
  3. Presentación ante la oficina de origen (OEPM/EUIPO), que certifica y transmite a la OMPI en un plazo breve, conservando la fecha de presentación.
  4. Examen formal de la OMPI e inscripción en el Registro Internacional, con publicación en la Gaceta. La OMPI no valora si la marca es registrable en cada país: eso viene después.
  5. Examen nacional en cada país designado. Cada oficina aplica su propia ley y tiene 12 meses (o 18, según el país) para notificar una denegación provisional. Silencio = protección concedida en ese territorio.
  6. Respuesta a denegaciones provisionales, si las hay: en esa fase sí suele hacer falta un agente local del país en cuestión, coordinado desde aquí.

Cuánto cuesta: tasas OMPI y por país

Las tasas del Sistema de Madrid se pagan en francos suizos (CHF) y tienen tres componentes:

ConceptoImporte orientativo
Tasa base OMPI653 CHF (marca en blanco y negro) · 903 CHF (a color)
Tasa por país designado (estándar)En torno a 100 CHF por país + suplementos por clase adicional
Tasas individuales (países que las fijan: EE. UU., Japón, UE, Reino Unido…)Variables y sensiblemente más altas (varios cientos de CHF por país/clase)

Como referencia práctica: un registro internacional en 4-5 países con una o dos clases suele situarse entre 1.500 y 3.500 CHF de tasas, a lo que se suman los honorarios profesionales de estrategia, presentación y seguimiento. La OMPI publica un calculador oficial de tasas; en cualquier propuesta seria deberías ver el desglose país por país antes de firmar nada.

El registro internacional dura 10 años renovables indefinidamente, con una única renovación centralizada para todos los países — una de las ventajas de gestión más apreciables del sistema a largo plazo.

La dependencia de 5 años y el «ataque central»

La letra pequeña más importante del Sistema de Madrid: durante los primeros cinco años, el registro internacional depende de la marca base. Si en ese período la base española o europea se deniega, caduca o se anula — total o parcialmente —, el registro internacional cae en la misma medida en todos los países designados.

A esta jugada se la llama ataque central: a un competidor le basta con tumbar tu marca base para derribar toda tu protección internacional de golpe. Por eso la solidez de la base es crítica antes de internacionalizar, y por eso mantener la base viva (uso real, renovación, vigilancia frente a ataques) es parte del plan.

Existe un paracaídas: la transformación. Si el registro internacional cae por caída de la base, puedes convertirlo en solicitudes nacionales directas en cada país conservando la fecha original — pero pagando tasas nacionales país por país. Funciona, aunque duele.

Particularidades de los destinos habituales

  • Estados Unidos: exige declaración de intención de uso y, más adelante, declaraciones periódicas de uso real con pruebas. Una marca internacional que designa EE. UU. sin plan de uso efectivo acabará cayendo allí.
  • China: examina con su sistema de subclases, lo que exige afinar la selección de productos. Consejo de veteranos: en China, además de la marca en caracteres latinos, valora registrar la transliteración al chino — si no la eliges tú, la elegirá el mercado (o un okupa de marcas).
  • Unión Europea como designación: puede designarse el bloque entero en la internacional; si la designación europea tropieza con una marca anterior en un solo Estado miembro, puede convertirse en designaciones nacionales.
  • Reino Unido: desde el Brexit es designación separada de la UE — que no se quede fuera de la lista por inercia.

Cuándo conviene (y cuándo no)

Conviene cuando exportas o vas a exportar a tres o más países miembros, cuando quieres gestión centralizada (una renovación, un registro que ampliar según crezcas) y cuando tu marca base es sólida. Es la vía natural de internacionalización para la pyme española que vende fuera.

No conviene — o conviene solo en parte — cuando el destino no es miembro del sistema, cuando tu marca base es reciente y vulnerable (el riesgo de ataque central pesa), o cuando solo necesitas un país concreto con requisitos muy locales: ahí el registro nacional directo puede ser más robusto. La estrategia buena a menudo es mixta.

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Preguntas frecuentes sobre la marca internacional

¿Puedo añadir países después de registrar la marca internacional?

Sí. Es una de las grandes ventajas del sistema: la designación posterior permite extender el registro a nuevos países miembros cuando tu negocio lo necesite, pagando solo las tasas de los nuevos destinos y manteniendo el mismo registro central.

¿La marca internacional es un título único mundial?

No: es un haz de protecciones nacionales gestionado centralizadamente. En cada país designado, tu marca vale exactamente lo que diga la ley de ese país — con sus acciones de defensa nacionales. Lo internacional es la gestión, no el derecho.

¿Qué pasa si un país deniega mi designación?

La denegación solo afecta a ese país: el resto de designaciones sigue su curso. La denegación provisional se puede contestar — normalmente con agente local — y muchas se superan limitando productos o argumentando las diferencias con las marcas citadas.

¿Necesito tener registrada la marca en España antes de ir a la OMPI?

Necesitas al menos una solicitud presentada (española o de la UE); no hace falta esperar a la concesión. Presentar la internacional dentro de los 6 meses siguientes a la base permite además reivindicar su prioridad. Eso sí: cuanto más verde esté la base, más expuesto queda el conjunto a la dependencia de cinco años.

En resumen

El Sistema de Madrid es la forma más eficiente de internacionalizar una marca para la mayoría de empresas: una solicitud sobre una base española o europea, designación de los países que el negocio necesita, tasas claras en CHF y gestión centralizada de por vida. Sus dos exigencias: una marca base sólida (por la dependencia de cinco años) y una selección de países hecha con cabeza.

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